Historia
Can Gemenut es una masía propia de una familia dedicada a labores agrícolas. No se conoce la fecha de construcción de la antigua casa, pero probablemente sea anterior al siglo XIX. La casa original era de tamaño modesto, tenía un tejado a dos aguas ya ambos lados de la entrada estaba la corte de los cerdos y la cochera donde se guardaba la tartana. Aquella estructura se mantuvo
hasta los años 50 del siglo XX, en los que fue
reformada, añadiendo un cuerpo frontal de dos
plantas. En 2006 la casa ha sido restaurada,
recuperando elementos originales que
habían quedado desvirtuados por la reforma
de los años 50.
La propiedad tiene dos pozos que todavía se conservan. Uno de ellos llenaba la alberca que se utilizaba para lavar la ropa. El agua del pozo también se usaba para el uso doméstico y para regar el huerto, mediante canalizaciones hechas con ladrillos (parte de las cuales todavía hoy se pueden ver). Cerca del lavadero, hasta hace pocos años, encontrábamos la comuna tal y como se usaba hace cincuenta años; en la actualidad se ha reformado en un wc. En la actual sala de estar y, en la cocina, podemos observar unos bonitos techos de bóveda de arista hechos con baldosa roja. En la antigua cochera, hoy cocina-comedor del Cau, el techo es de bóveda de asa de cesta. En la cocina, a la izquierda de la chimenea, estaba el horno de pan que fue en ruinas hace muchos años. También había una tina para el aceite, hoy medio oculta por la pared.
El bisabuelo de la familia, Joan Pons Pallí, compró
la casa y el terreno en 1920, junto con huertos y
pinar que llegaba hasta la playa. Todo hace pensar
que la familia ya vivía con anterioridad como
masoveros. Joan Pons dejó la casa a su heredero
Felicià Pons Albertí y en su mujer Máxima
Cruañas Juanales en 1932. Éstos tuvieron dos
hijos, Joan y Ramir, que nacieron en Can Gemenut.
La familia se dedicaba
en el cultivo de la huerta y en el ganado: tenían vacas,
cerdos, gallinas y gansos. Durante la segunda república
Feliciano militaba en la Unión de Rabassaires, uno
partido político de izquierdas de ámbito agrario.
En 1938, en plena guerra civil, Felicià entró de
concejal en el ayuntamiento y unos meses después
fue llamado al frente. Sobrevivió a las batallas
que acompañaron la entrada de los nacionales
en Cataluña y volvió a casa en 1939, aunque por
poco tiempo. La represión franquista le encarceló
durante cuatro años debido a su vinculación política.
Volvió a casa, esta vez hasta su muerte en 1955.
Su mujer, la Máxima, tuvo que tirar sola adelante
los dos hijos pequeños y la finca durante la guerra
y la posguerra, y vivió en Can Gemenut hasta 1984.



